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zeniaregalado

El lobo no engaña a la caperucita


El cake que está en exhibición en todas las vitrinas del mundo tiene sabor ácido, está adulterado y antes de querer probarlo, debemos conocer bien cuáles son sus ingredientes.
En el debate ideológico hay conceptos que deben dominarse bien para evitar superficialidades e ingenuidades a la hora de los juicios.
Han ocurrido en el mundo sucesos que dan fe de que el imperialismo cava su propia tumba: el once de septiembre, la agresión a Irak y las revolturas provocadas en Estados Unidos por dos huracanes, así lo prueban.
Es lamentable que tengan que morir cientos y cientos de personas tanto en Iraq como en Estados Unidos para que la humanidad fije sus ojos en un sistema que nada tiene que ver con lo que se anuncia en las revistas de moda y en las películas con autos del último modelo.
Un destello engañoso que brilla , pero en cuyas raíces se multiplican los pobres que quedan abandonados a su suerte.
Son el dinero, la ganancia, las transnacionales quienes tienen la última palabra y quienes sacan ventajas de guerras genocidas y de desastres naturales anunciados con tiempo como el huracán Katrina, cuyas causas no fueron nunca prioridad para una administración muy entretenida en hacerle la guerra a otros, mientras los suyos quedan vulnerables.
Numerosos análisis publicados en el mundo en estos días, entre ellos los de la Red Voltaire, de Francia, han dado cuenta de que la clase dirigente de Estados Unidos, a falta de sentirse solidaria con sus conciudadanos, percibe sus intereses comunes con otros dirigentes económicos y políticos del mundo.
En conclusión, se trata de un dominio impuesto por una clase dirigente transnacional cuyo centro se sitúa en la nación del norte.
Es decir, dios los cría... y el diablo los junta.
Por esa razón después del huracán Katrina, se observaron en la región del Mississippi escenas parecidas a las de Irak.
La capacidad interna de intervención del Estado –aunque con argumentos distintos- fue reducida al mínimo y las poblaciones quedaron abandonadas.
¿Qué interesaba en Iraq? Su petróleo, no las consecuencias de una agresión para la población civil. En Nueva Orleans no fueron prioridad las condiciones de los diques, que se sabía que eran pésimas desde hace tiempo.
The New York Times publicó varios trabajos sobre el tema y en uno de ellos denunció que muchos políticos locales- mientras los estudiosos hablaban de los diques – hacía lobby en el Congreso para financiar grupos con intereses propios concretos: desde campañas petroleras hasta los productores de ostras.
¿Ese es el modelo que venden como el más completo del orbe? .Un modelo en el que el estado se reduzca solo a un vocablo.
Existen otros modelos en el mundo que preconizan el papel clave del estado en asuntos básicos como la educación, la salud y otras muchas áreas sociales que no pueden ser entregadas a intereses privados.
Los tratados de libre comercio que de carácter bilateral intenta firmar Estados Unidos con países de Latinoamérica parten de esos principios: reducen la participación de los estados nacionales en la defensa de los intereses de un país concreto, ¿para qué?, con el objetivo de que la sartén por el mango la tomen solo las transnacionales, ah... y cuidadito con hacerle a ellas un juicio en los tribunales locales por contaminar el medio o algo así.
Los países que entran en el jueguito quedan sin la potestad de administrar sus recursos y hasta su propia justicia. Los pueblos se rebelan contra eso, pero hay dirigentes en esas naciones que con tal de embolsillarse algún dinerito están dispuestos a quemar sus barbas en el infierno.
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