
En mis manos colocaron hace poco un bello escrito acerca de detalles elementales en nuestras vidas en el que se aseguraba que existen cuatro bolas de la felicidad: la familia, el amor, la amistad y el trabajo. A la última la catalogaron como una bola de goma , pues es capaz de rebotar. Las otras tres son de vidrio. Si una de ellas cae al piso y sufre alguna rajadura, será muy difícil restañarla y nada volverá a ser como antes.
La moraleja es que a pesar del excesivo trabajo, siempre hay que sacar un tiempo para atender esas otras áreas de nuestras vidas siempre necesitadas también de nuestra atención.
Existen profesiones, es cierto, que lo acaparan todo, o casi todo, pero el ego no nos puede envenenar hasta el punto de empujarnos a mordernos neustra propia cola.
¡Cuánto se alivian nuestras penas si conversamos con un buen amigo¡. De esos que siempre saben escucharnos o tendernos una mano cuando más los necesitamos.
Recuerdo cuánta satisfacción he sentido cuando en medio del peligro de algún huracán me ha llegado desde lejos una señal de solidaridad a través del ciberespacio. En ese también crecen las flores. Sembrémoslas.
8 comentarios
Zenia -
GIANCARLO: Me alegra que estés en este círculo de "espirituosos", fíjate que no dije espiritistas, ja ja ja .Tienes mucha razón, la familia siempre está con uno y a ella se le perdona todo, o casi todo. En ese pequeño gobierno no deben existir rencores.
IVÁN. Me reconfortan simpre tus visitas. He notado que eres muy sensible a la amistad y la solidaridad.
ALMENA.¡BIENVENIDA POR ACÁ¡.Hay muchos adictos al trabajo, eso no es malo, pero hay que dejar un huequito para las demás emociones y las demás personas que nos rodean, de lo contrario, seremos un poco egoístas.
BLANCA. ¡QUÉ BUENO QUE ESTÁS POR ACÁ¡, y que coincidió con el tema que abordarías, es un asunto universal, y que nos hace más humanos. Te felicito por abordarlo.
ENRIQUE. Me has movido el piso con esto que me cuentas, como se dice aquí en lenguaje popular. Estoy segura que eres un magnífico padre,como lo es el mío. Un abrazo grandote a los tres. Cuida esos soles tuyos.
¡ELISA¡. ¡cUÁNTO TIEMPO que no venías por acá¡ No dejes caer esta bolita de cristal.
DUARTE. SALUDOS: He avisado sí: cuidemos este círculo que se ha ido formando y que espero se amplíe en bien de todos nosotros. Un abrazo para ti y los tuyos.
duarte -
elisa -
:)
enrique -
blanca -
almena -
En cambio, nos esforzamos en mantener en lo más alto posible la cuarta
hummmm :-(
Besos, Zenia
Ivan -
Ojalá hubieran personas en el mundo con tan buen corazón como tu
Giancarlo -
Pero creo que la primera bola no es de vidrio, sino metálica. Si la cuidas bien brillará toda la vida. Si no, puede estar opaca o abollarse. Pero normalmente siempre estará allí, para tí.
No importa qué cosas haya dicho o hecho, buenas y malas, mi familia siempre estuvo allí conmigo. Ellos son de acero...