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zeniaregalado

El dolor de una madre cubana mantenido por 29 años

SIEMPRE QUE RECUERDO EL CRIMEN DE BARBADOS. LA EXPLOSIÓN DE UN AVIÓN DE CUBANA EN PLENO VUELO, en octubre de 1976, con 73 personas a bordo, siento una gran impotencia y un profundo dolor. La justicia aún no ha triunfado. Orlando Bosch se pasea por las calles de Estados Unidos y Luis Posada Carriles no acaba de ser juzgado por su crimen.
En estos días de octubre muchas heridas se han vuelto a abrir en Cuba al recordar aquel seis de octubre. Coloco aquí un reporte de la Agencia de Información Nacional que corrobora mis palabras:

Santiago de Cuba, 6 oct (AIN) El sufrimiento de la madre cubana Dora Lidia Garzón se mantiene desde el seis de octubre de 1976, cuando connotados terroristas sabotearon el avión en que regresaba a la Patria el equipo juvenil cubano de esgrima.
Entre los bisoños deportistas viajaba su hijo José Ángel Fernández (Pepín), de 19 años, cuyos entrenadores vieron en él un futuro prometedor por la posición ganada en la especialidad de sable. A la vez, estudiaba Ingeniería Mecánica en la Universidad de la Habana.
El 11 de agosto Dora Lidia vio por última vez al más pequeño de sus tres hijos, quien estando de vacaciones retornó a la capital para continuar la preparación con vistas a las competencias de octubre de ese año en Venezuela.
El día del sabotaje a la nave de Cubana de Aviación ella trabajaba en el cine Trocha cuando recibió la noticia de un accidente sufrido por Pepín, pero tomó conciencia de la magnitud del suceso al llegar a casa y ver el rostro de los vecinos.
Su corazón no resistió el duro golpe por la pérdida del ser querido y le sobrevino el primer infarto.
A pesar de la tristeza que le oprime el pecho, se mantiene activa en su comunidad y en su rostro envejecido por los años y el dolor asoma la sonrisa, pues recuerda que Pepín le decía: "Mami, no quiero verte triste, nada en este mundo vale una lágrima tuya".
Dora Lidia sigue muy de cerca todas las noticias relacionadas con el autor intelectual de ese brutal crimen: el terrorista de origen cubano Luis Posada Carriles.
Las recientes informaciones la llenaron de indignación, al conocer que un juez de inmigración de los Estados Unidos decidió no deportarlo a Venezuela.
Ansiosa ha esperado hasta ahora el merecido castigo para Posada Carriles, pero no cree que pueda llegar ese día mientras sea protegido en la madriguera anticubana del norte.
El sufrimiento no se ha alejado de esta familia del Reparto Los Olmos, en Santiago de Cuba, que clama justicia por las 73 personas inocentes que murieron aquel aciago día de octubre, cuando el avión, en pleno vuelo, estalló frente a las costas de Barbados.
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2 comentarios

Zenia -

SALUDOS IVÁN.

Esa dolorosa heridas sigue abierta en el alma de los cubanos. En ese avión que explotó iba una deportista pinareña Nancy Uranga, que incluso estaba embarazada.
Lo peor es que muchos como Posada se pasean por las calles del país "más democrático del mundo" y que certifica cómo andan las democracias en todas partes.
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Ivan -

Que gran injusticia que Posada Carriles no pague por sus crimenes.
Que clase de persona es tan cruel y ruín para cometer un acto tan deleznable como este?
Se puede llegar a respetar que te caiga mal Fidel, que estés en contra de la Revolución... pero jamás desde ninguna ideologia se puede justificar eso!
El dolor de las familias de las victimas, es el dolor que padecemos todas las personas solidarias del mundo.
Gente como Posada Carriles me da asco!
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